Ya no quiero buscarte en los momentos en que el domingo vacía la ciudad, ya no quiero esperarte en la esquina de los besos donde el viento del otoño marcó nuestras vidas.
Ya no quiero simplemente esconderme en los zaguanes a llorar a solas, quiero desaparecer el aroma de las velas que encendías en las procesiones y quiero olvidarme de la fugacidad rosa que tachó el corazón
Quiero comerme una manzana sin pensar que es prohibida, quiero cometer menos errores y conjugarte en pasado.
Tengo la necesidad imperiosa, no sé si de la conciencia o el del destino, de tocarme sin tocarte, de besar sin besarte, quiero que este lápiz sea una estrella y este sol madrugada.
Y quiero recordarte ahora para olvidarte después, pero sobre todo lo que quiero y quiero sin saber porqué es solo volver a ti.
Ya no quiero simplemente esconderme en los zaguanes a llorar a solas, quiero desaparecer el aroma de las velas que encendías en las procesiones y quiero olvidarme de la fugacidad rosa que tachó el corazón
Quiero comerme una manzana sin pensar que es prohibida, quiero cometer menos errores y conjugarte en pasado.
Tengo la necesidad imperiosa, no sé si de la conciencia o el del destino, de tocarme sin tocarte, de besar sin besarte, quiero que este lápiz sea una estrella y este sol madrugada.
Y quiero recordarte ahora para olvidarte después, pero sobre todo lo que quiero y quiero sin saber porqué es solo volver a ti.

