Siempre he tenido ojeras que delatan mi tristeza,
con esos cafés de capulí no maduro que alguna vez dijiste amar.
Siempre he tenido uñas cortas y líneas del destino bien marcadas.
Siempre culpo a las hormonas mis llantos de madrugada
y siempre he tenido miedo a morir mientras duermo y a no ir España.
Siempre he temido a caer desde un tejado, desde un campanario, a despertar a las 3.
Siempre he olvidado las llaves y mi corazón en otras camas.
Pero sobre todo siempre olvido amarme cuando me enamoro.
Ahora estás en mi lista de promesas a olvidar (HDS)
miércoles, 11 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario