miércoles, 10 de junio de 2009

Hoy y hace tanto

He despertado hoy y son las cinco de la tarde, junto a mi está el buró y sigo vestido.
Son las seis, las luces de la calles se han encendido y es un martes o jueves de marzo. Estoy solo y mi cama está fría.
Llueve sin sentido, las gotas se estampan en los cristales de la ventana. El sol se quedó en el ayer y caigo en el abismo de la ausencia, de las trece horas en avión y de las siete horas de diferencia horaria. El mundo hoy y tal vez siempre, ha girado sin mi, y me he quedado en el espejo y me doy cuenta que no, el universo no se quedó mientras dormía, ha girado conmigo adentro y contra mi voluntad que es peor. Oigo a los perros lamentarse en los zaguanes que antes eran nuestros y ahora de nadie y me ahoga el llanto que no sale por ninguna parte. Y esas campanas han sonado, todos a misa menos yo, si creyera en dios, por lo menos me aferraría a la vida eterna , pero ni siquiera eso. Me he ido de mi y hoy no tengo miedo a la soledad sino a la compañía. Vuelvo a cerrar los ojos y no puedo escapar de mi, peor de los recuerdos, de los zapatos de la esquina, de los besos que sin querer di por la manía de probar los labios que no tienen nombre, por querer que los míos tengan dueño.
Horror pensar en quedarme muerto sin morir en esta cama y con la ventana abierta. Que vamos hacer tú y yo sin dormir en la misma ciudad, y yo ya no cuento ovejas en los sueños ni creo en la magia. He perdido todo incluso la esperanza. El andén 23 se ha vaciado y solo me queda el sabor a givenchy en la lengua y la nostalgia de hacer el amor en un autobús.

No hay comentarios:

Publicar un comentario